Enfermedades Raras
Existe un déficit importante
en el conocimiento médico y
científico sobre las
enfermedades raras.
Una enfermedad se dice que es
rara si afecta a menos de 1
de cada 2.000 personas, o lo
que es lo mismo 5 cada 10.000
personas.
Aunque 1 de 2.000, parece muy
poco, se calcula que entre el
6 y el 7 % de la población
está afectado por alguna
enfermedad rara. Es
importante subrayar que el
número de pacientes de
enfermedades raras varía
considerablemente de una
enfermedad a otra, y que la
mayoría de la gente
representada por las
estadísticas en este campo
sufre de enfermedades aún más
raras, enfermedades que
afectan solo a una de cada
100,000 personas o más.
Las enfermedades más raras
solo afectan a unos miles,
cientos o incluso a solo un
par de docenas de pacientes.
En conjunto mas de 7.000
enfermedades han sido
identificadas. Cinco
nuevas patologías son
descritas cada semana en el
mundo, de las cuales el 80%
son de origen genético. El 20%
restante se deben a causas
infecciosas (bacterianas o
virales), alérgicas,
degenerativas o proliferativas.
Menos de 800 enfermedades,
disponen de un mínimo de
conocimiento científico. Y
este progreso, sin embargo, se
reduce a la identificación de
los genes que permiten el
diagnóstico. Aún queda mucho
por hacer.
Las enfermedades raras
presentan, igualmente, una
amplia diversidad de
alteraciones y síntomas que
varían no sólo de una
enfermedad a otra, sino
también de un paciente a otro
que sufre la misma enfermedad
en diversidad de grado de
afección y de evolución.
Del 6 al 8% de la población
mundial, más o menos, estaría
afectada por estas
enfermedades, o sea más 27
millones de europeos, 25
millones de norteamericanos,
3 millones de argentinos.
El 65% de las enfermedades
raras son graves e
invalidantes y se caracterizan
por:
• Un comienzo precoz en la
vida (2 de cada 3 aparecen
antes de los dos años);
• Dolores crónicos (1
de cada 5 enfermos);
• El desarrollo de déficit
motor, sensorial o intelectual
en la mitad de los casos,
que originan una discapacidad
en la autonomía (1 de cada 3
casos);
• El pronóstico vital
está en juego en casi la mitad
de los casos, ya que a las
enfermedades raras se le puede
atribuir el 35% de las
muertes antes de un año, del
10% entre 1 y 5 años y el 12%
entre los 5 y 15 años.
• No existe cura para la
mayoría de estas enfermedades.
Más allá de la diversidad de
las enfermedades, los
pacientes de una enfermedad
rara y sus familias se ven
enfrentados a la misma y
amplia gama de dificultades
que surgen directamente de la
rareza de estas patologías:
• Falta de acceso al diagnóstico correcto: el periodo entre
la emergencia de los primeros
síntomas y el diagnóstico
adecuado implica retrasos
inaceptables y de alto riesgo,
así como diagnósticos erróneos
que conducen a tratamientos
inadecuados: el laberinto del
pre-diagnóstico;
• Falta de información: tanto sobre la enfermedad misma como
sobre dónde obtener ayuda, que
incluye falta de referencia a
profesionales cualificados;
• Falta de conocimiento científico: esto origina
dificultades para desarrollar
las herramientas terapéuticas,
para definir la estrategia
terapéutica y en una palabra
de los productos terapéuticos,
tanto los productos médicos
como los mecanismos médicos
apropiados.
• Consecuencias sociales: El vivir con una enfermedad rara
tiene implicaciones en todas
las áreas de la vida, tanto en
el colegio, elección del
trabajo futuro, tiempo de ocio
con los amigos o en la vida
afectiva. Puede llevar a la
estigmatización (aislamiento,
exclusión de la comunidad
social, discriminación para la
suscripción del seguro (seguro
de vida, seguro de viaje, de
hipoteca), y a menudo a
oportunidades profesionales
reducidas (cuando es en
absoluto relevante)).
• Falta de apropiada calidad del cuidado de la salud:
combinando las diferentes
esferas de conocimientos
técnicos necesitados por los
pacientes de enfermedades
raras, tales como
fisioterapeuta, nutricionista,
psicólogo, etc... Los
pacientes pueden vivir durante
varios años en situaciones
precarias sin atención médica
competente, incluyendo
intervenciones de
rehabilitación; permanecen
excluidos del sistema del
cuidado sanitario, incluso
después de haberse hecho el
diagnóstico.
• Alto costo de los pocos medicamentos existentes y cuidado:
el gasto adicional de hacer
frente a la enfermedad, en
términos tanto de ayudas
humanas como técnicas,
combinado con la falta de
beneficios sociales y
reembolsos, causa un
empobrecimiento total de la
familia, y aumenta
dramáticamente la desigualdad
de acceso al cuidado para los
pacientes de enfermedades
raras.
• Desigualdad en la disponibilidad de tratamiento y cuidado:
tratamientos innovadores están
a menudo desigualmente
disponibles en Unión Europea a
causa de los retrasos en la
determinación del precio y/o
en la decisión de reembolso,
falta de experiencia de los
médicos que tratan (no hay
médicos suficientes implicados
en las pruebas clínicas de
enfermedades raras) y la
ausencia de recomendaciones
sobre tratamientos
consensuados.
La primera batalla a la que se
enfrentan los pacientes y sus
familias es la de obtener un
diagnóstico: es a menudo la lucha más desesperante. Esta batalla se repite a
cada nueva etapa de una
enfermedad rara degenerativa o
en evolución. La falta de
conocimiento de su rara
patología pone a menudo en
riesgo la vida de los
pacientes y da como resultado
una enorme pérdida: retrasos
inútiles, consultas médicas
múltiples y prescripciones de
medicamentos y tratamientos
que son inadecuados o incluso
perjudiciales. Porque se
conoce tan poco sobre la
mayoría de las enfermedades
raras, un diagnóstico preciso
normalmente se hace tarde,
cuando el paciente ya ha sido
tratado – durante muchos meses
o incluso años- de otra
enfermedad más común. Con
frecuencia, solo se reconocen
y tratan algunos de los
síntomas.
Por supuesto, el nivel de
conocimiento que existe varía
mucho entre enfermedades
"raras" y "muy raras." De
lo bien que se conozca la
enfermedad rara depende la
rapidez del diagnóstico y
la calidad de la cobertura
médica y social. La percepción
de los pacientes sobre la
calidad de su vida está unida
más a la calidad del cuidado
suministrado, que a la
gravedad de la enfermedad, o
al grado de las discapacidades
asociadas. A causa del
limitado nivel de
conocimientos de la comunidad
médica, la cobertura
proporcionada por el sistema
de sanidad pública es
generalmente del todo
inadecuada. La falta de
tratamiento efectivo se debe
tanto a la escasez de
investigación como al hecho de
que la elaboración de
medicamentos para una
población pequeña no es
comercialmente viable sin
incentivos económicos.
Afortunadamente y gracias
principalmente al trabajo
tenaz de organizaciones de
padres y pacientes, las
cosas están lentamente
cambiando. Hasta hace poco,
las autoridades de la salud
pública y los políticos han
ignorado en gran parte las
enfermedades raras. Hoy, e
incluso aunque el número de
enfermedades raras específicas
conocidas es muy limitado,
podemos dar testimonio de un
despertar de algunas partes
de la opinión pública y,
como consecuencia, se están
llevando a cabo algunas
acciones por las autoridades
públicas. Las enfermedades
raras para las cuales hay
disponible un sencillo y
efectivo tratamiento
preventivo, están incluso
siendo examinadas, como parte
de política de salud pública.
Pero eso no es suficiente, y
es hora de que las
autoridades públicas
consideren las enfermedades
raras como prioridad de la
Salud Pública y emprendan
acciones para ayudar
exactamente a muchos pacientes
y familias afectadas por
enfermedades raras.
Como sabemos, la mayoría de
estas enfermedades implican
deficiencias sensoriales,
motrices, mentales y físicas.
Se pueden efectivamente
reducir estas dificultades por
la puesta en práctica de
políticas públicas apropiadas.
El paciente de una
enfermedad rara es el
huérfano de los sistemas de
salud,
a menudo sin diagnostico,
sin tratamiento, sin
investigación:
por consiguiente sin
razón para la esperanza.
TODOS tenemos la obligación
de trabajar para revertir esta situación.
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